Un año de Hollywood más que mejorable, y es que para mí Moonlight es una gran película sobrevalorada como casi todo lo que ha dejado el años pasado en cuanto a premios se refiere. Ni que decir tiene que es mucho mejor que La la land que peca de una simpleza casi ofensiva para el espectador. ¿Será que ese nivel de cine es que el espera el consumidor medio?
Con unas expectativas tan altas no es raro salir con una sensación agridulce de la sala. ¿La expresión de lo que podría haber sido y no fue? Una especie de coitus interruptus por la impresión de que la película busca lo políticamente correcto para entrar a todo tipo de espectadores y no ofender a esa persona conformista. ¿No es parte del cine enfrentar a la verdad? En Moonlight está oculta con una de las mejores fotografías de los últimos años.
Así que el resumen, una gran película que no pasará a la historia pero sí puede ser el comienzo de algo grande para su director.
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Moonlight retrata la vida de Chiron  dividida en tres capítulos: desde la infancia hasta la adolescencia, para terminar cuando ya es un adulto.  Chiron es un afroamericano hijo de una adicta al crack que no encuentra refugio en ninguna parte. Se encuentra en una huída continua del acoso de otros chicos del colegio, con una madre ausente hasta que conoce a Juan y Teressa, dos personajes que se apiadan de chico y le hacen un hueco en su ya caótica vida.
La música es algo a destacar, digna casi de Almodóvar y algunas veces rozando la similitud de la banda sonora de La piel que habito, con temas en español y un sonido que envuelve la belleza hipnótica de muchos momentos.
La película es muy irreal en otros pasajes, puede que como un cuento. Chocan los acentos, ese Miami que vive de espaldas al mundo y un paso del tiempo que hace que siempre sea lo mismo. Quizás así es a los ojos del que mira, ¿para qué enseñar distintas modas o épocas? Al final todo era lo “normal” en su momento.
Como conclusión una película LGBT un poco descafeinada que ha sabido hacer una historia que a todos permitirá apreciar, pero que no llega a conseguir tocar la fibra sensible de algunos por esa sensación de lagunas que hay en toda la cinta y esa heteronormatividad, la misma que hace que sí veamos algo de sexo hetero (poco) pero el gay haya que suponerlo.
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