¿Conoces esa sensación de apretar los ojos con fuerza hasta que ves estrellas? ¿También eres de los que los abres para descubrir cómo se ve el mundo?

¿Sientes que eres víctima de tu propia fantasía? En ese momento somos capaces de crear de la nada escenarios futuristas, conversaciones cambiarán el mundo e, incluso, el más intrascendente  realismo. Durante un segundo nos permitimos ser nosotros mismos, nos ponemos delante de un espejo y nos desnudamos de miedos, de sueños y de verdades que forman hasta lo más oscuro. Es el único momento en el que podemos vernos tal y como somos. ¿Alguna vez ves algo que no te gusta? Debe existir para que también tengas lo bueno.

Y yo me pregunto… Si utilizáramos parte del entusiasmo, de ese que ponemos en construir nuestros sueños, para explotar al máximo la realidad que nos ha tocado vivir, ¿no podríamos conducirla hacia lo que queremos? Nada es tan malo como crees, disfruta la vida.

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