A punto de lanzar el nuevo proyecto de relatos, una de las preguntas que más me han acompañado en la escritura de ellos ha sido ésta. Yo me considero culpable de muchos pecados, demasiados por lo que he podido constatar. Me muerdo las uñas, como demasiado, confío demasiado ciegamente en la gente o me preocupa lo que piensen de mí más de lo que debería.

Pero hay algo en lo que todavía no me lo considero una causa perdida, y me encantaría, y es en el amor. Puede que tenga una idealización de lo buena pareja que soy o quizá es inexperiencia, pero no he tenido una piedra en la que caer de manera repetida hasta pulverizarla con la fuerza del burro enconado. Lo bueno, es que la mayoría de los que están a mi alrededor, se libran de mis causas y enseñan las suyas al mundo sin pudor para que las pueda reflejar en mi nueva novela.

Quedan unos días para descubrir lo que me enseñaron unas fotografías. Y bueno, hay temática LGBT, no toda la que muchos esperarían, pero suficiente para que no se sientan decepcionados.

¿Alguien conoce a ese típico amigo que se enamora todos los días como si fuera respirar? Yo tengo uno, le encanta esta canción.

 

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